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Seguramente has oído hablar alguna vez de las relaciones abiertas: previo acuerdo, ambos miembros de una pareja estable se consienten mutuamente el poder mantener relaciones amatorias con terceras personas cada vez que quieran. Esta opción (y la parecida del poliamor) le funciona bien a alguna gente, pero es posible que para tu propia pareja te parezca una tendencia demasiado moderna o atrevida. Aún así, ¿te atrae quizás la posibilidad de introducir un poco de libertad consentida en el férreo corsé de vuestra monogamia?

En ese caso, tal vez lo tuyo sea una fórmula intermedia, una relación semiabierta. Imagina simplemente que por ejemplo, tú y tu pareja os diéseis permiso para, a lo largo de toda vuestra relación, tener cada uno una infidelidad. No parece una posibilidad tan alocada, ¿verdad? Al fin y al cabo, es posible que alguno de los dos acabaséis cometiendo igualmente ese desliz en algún momento, solo que sin permiso, con las complicaciones y destrozos sentimentales que eso suele acarrear. Daros previamente ese permiso hará todo más fácil llegado el caso, y en general abrirá la puerta en vuestra vida a alguna nueva experiencia en el amor, sin caer por ello en el camino de la promiscuidad extraconyugal.

Una relación semiabierta (o como se le llama a veces en inglés, una relación 'monogamish') sería cualquier relación abierta pero con restricciones, y dentro de esa definición caben distintas posibilidades según los acuerdos a los que quiera llegar una pareja. Puede por ejemplo permitirse el citarse y llegar a besarse con otras personas pero sin llegar al sexo. O puede permitirse sexo pero solo una vez con cada persona...

Lo que vamos a explicar aquí es un sistema adecuado para parejas tradicionales que quieren entablar una relación semiabierta de manera gradual, limitada y equilibrada. Empieza siendo bastante restringido (sólo una aventura cada uno), pero puede posteriormente ampliarse si ambos miembros así lo desean.
Por si os interesa ponerlo en práctica, explicamos a continuación su funcionamiento y las reglas que deberéis respetar.


NORMAS PRINCIPALES:

1. De partida, cada miembro de la pareja tenéis lo que llamaremos un "boleto" (que viene a ser una licencia) para usar en ese momento de vuestra vida de pareja en que encontréis a otra persona que os resulte particularmente atractiva y queráis tener una aventura con ella.
2. Cuando usas tu boleto, tienes que informar a tu pareja de que has empezado a verte con esa otra persona. Debes pedirle permiso a tu pareja para continuar esa relación, y ella debe dártelo (salvo que estés incumpliendo alguna norma).
3. Una vez que has gastado tu boleto ya no podrás volver a tener otra aventura más, salvo que tu pareja algún día gaste su boleto. Si lo hace, a partir de ese momento ambos volveréis a tener un boleto nuevo cada uno.


OTRAS NORMAS:
   - La persona con la elijas tener una aventura no puede ser un familiar de tu pareja o una persona próxima a ella, ni tampoco alguien por quien sepas que siente aversión. Tampoco se admitirá un ex.
   - Debes informar a tu pareja de quién es esa tercera persona (su nombre, profesión, estado civil, etc.), pero no es recomendable que le cuentes los detalles de lo que haces cuando estás con él/ella. La consigna en general será: no preguntar, no contar.
   - La relación extramarital no debe durar más de 3 meses. Tienes no obstante la posibilidad de pedirle a tu pareja una prórroga de otros 3 meses (si él/ella está de acuerdo) a cambio de algún tipo de pago en especie (como por ejemplo, concederle un boleto extra).
    - Para dilucidar si un determinado escarceo supone el consumo de un boleto o no, este se considerará utilizado a partir del momento en que haya habido sexo, o de que se hayan tenido tres citas con esa tercera persona.
    - La relación extramarital debe interferir lo menos posible en la vida de la relación principal, y debemos respetar a nuestro compañero y sus sentimientos igual que haríamos en una relación conyugal convencional. Quedan prohibidas –salvo que ocurran por accidente– cosas como verse con el tercero o hablar con él por teléfono en presencia de nuestro compañero principal, o traerlo a la casa de ambos, aunque no haya nadie en ese momento. En todos los asuntos, la pareja principal siempre tendrá preferencia.
    - Debe limitarse el número de encuentros con el tercero (uno a la semana, por ejemplo, puede estar bien) y, si se considera oportuno, también su duración (esto dependerá por ejemplo del tiempo de que dispongáis la pareja principal para estar juntos, o de si tenéis responsabilidades comunes que atender, como por ejemplo niños).
   - Las relacciones sexuales con el tercero deben ser siempre con preservativo.
   - El acuerdo para tener este tipo de relación semiabierta no es irreversible. Si en la práctica descubrís que no podéis soportar que vuestra pareja tenga una aventura, podéis rescindir el acuerdo y volver a una relación puramente monógama. Alternativamente, también puede ser buena idea buscar el apoyo de un profesional (sexólogo) para prevenir o superar las dificultades que puedan surgir.
   - Y finalmente, la última norma es que cualquiera de las normas anteriores podrá ser modificada o ampliada si ambos miembros de la pareja estáis de acuerdo. De no estar ambos de acuerdo, prevalecerá lo aquí escrito.

Para terminar, señalar que, más allá de las normas concretas, la regla general a seguir será la de cuidar los sentimientos de nuestra pareja principal. Recordemos siempre que esta libertad amatoria que nos hemos concedido mutuamente es un privilegio especial que otras parejas no tienen, y es también un acto de generosidad de nuestro compañero hacia nosotros. En consecuencia, debemos ser cuidadosos en el uso que hagamos de ello. Recuerda: si quieres una relación duradera, respeta a tu compañero y respeta vuestra relación.

VENTAJAS

Esta forma de organizar una relación semiabierta, a la que podemos denominar el método del boleto (o, en inglés, del "love ticket"), tiene, a pesar de ser algo restrictiva en comparación con las relaciones plenamente abiertas, algunas ventajas frente a ellas:
   - Se evitan problemas que a veces padecen las parejas abiertas como son la competitividad (a ver quién tiene más ligues) o la desigualdad (un miembro de la pareja teniendo muchas aventuras mientras el otro solo alguna vez).
   - Evita la promiscuidad. Solo tendrás una aventura cuando realmente encuentres a alguien que te merece la pena.   
   - Aceptación social. Mientras que una relación abierta siempre puede ser blanco de críticas, la posibilidad de consentiros una infidelidad a lo largo de vuestra relación solo se puede percibir como una opción más moderada.
   - Facilidad. Es más fácil convencer a tu pareja de adoptar este sistema que el de una relación completamente abierta.

   - Crea sinergias positivas. Si tu pareja se gasta su boleto antes que tú, este sistema la incentivará a apoyarte a la hora de gastarte tú el tuyo, ya que eso le otorgará un nuevo boleto. Y si fuiste tú el primero en gastar tu boleto, verás un lado positivo en el día que lo haga tu pareja pues eso te facilitará a ti un boleto nuevo.

MÁS INFORMACIÓN

A continuación, algunos enlaces donde ampliar información sobre algunos aspectos de este tipo de relaciones: 
   - Sobre las reglas a respetar en una relación abierta o semiabierta: https://www.vix.com/es/imj/8883/conoce-las-reglas-de-las-relaciones-abiertas
  - Información sobre páginas web, apps y libros de interés: https://www.fucsia.co/relaciones/articulo/relaciones-abiertas-como-tenerlas/75556
   - Conocer los tipos de parejas y de relaciones que hay: https://www.20minutos.es/noticia/3070381/0/parejas-no-cosa-dos-abiertas-swingers-asexuales-living-apart-together-poliamor-relaciones/






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